Un milagro de Fe

Si pensabais que la semana pasada fue intensa, agarrad vuestros asientos porque nuestra liga sigue dando más drama que una telenovela. Y, como es costumbre en este humilde pero respetable noticiero, nos hemos saltado a los entrenadores para ir directamente a lo importante: los verdaderos protagonistas. Esta vez, dos Pokémon se han prestado a dar su testimonio, y os aseguramos que no tienen desperdicio.

Empezamos con una de las figuras más controvertidas de la competición. Con todos ustedes… ¡Sor Rita! La fresca monja del equipo de Perchi que, en lugar de repartir bendiciones, solo reparte fallos. Triple Axel por aquí, triple fallo por allá… y Perchi perdiendo pelo con cada turno desperdiciado.

“Hermanos, estoy aquí para predicar la palabra de la verdad… y la verdad es que estoy hasta los c***** de fallar. ¿Soy yo? ¿Es el karma? ¿Es Perchi que no me tiene suficiente fe? No lo sé, pero cada vez que me toca hacer mi santa labor, es como si el destino me dijera: ‘hoy no, querida’. Estoy por empezar a rezar antes de cada combate, porque claramente la Virgen no me acompaña en el campo.

Mira, yo lo intento. Salgo, deslizo, apunto… y ¡pam! Nada. Triple Axel se convierte en Triple Calvario. No hay conexión con el Todopoderoso, solo con el suelo. Y claro, luego Perchi se pone a gritar, a tirarse de los pelos, y yo me disocio. Me voy. Salgo del cuerpo. Me imagino en una playa, con un cóctel en la mano, mientras él no para de llorar.

Pero que quede claro: no es mi culpa. Son los astros. Es la mala vibra y el gafe de CristianisimoX. ¡Es que Perchi no me ha dado el espacio para brillar! ¡Soy una estrella en potencia, una santa en penitencia! Solo necesito un milagro… y que dejen de ponerme en combates donde tenga que acertar golpes.”

Desde aquí, enviamos nuestras oraciones a Sor Rita. Ojalá encuentre su redención en la siguiente jornada… o al menos, que su entrenador invierta en unas gafas de precisión.

Pero si pensabais que esto era todo, esperad, porque llega el testimonio de un alma liberada. Hablamos de Pelipper, el exiliado del equipo de Davirru, que ha sido baneado esta semana por la maldita carta de Mario, el entrenador de tipo Lucha. ¿Qué hace Pelipper ahora que no ha tenido que jugar? Pues, por sus propias palabras… disfrutar de la vida.

“¿Sabéis qué? He visto la luz. Desde que me banearon, soy otro Pokémon. Ya no tengo que abrir el combate solo para recibir palos a diestro y siniestro. No más rayos, no más rocas apuntando directo a mi cráneo. Ahora me levanto tarde, doy paseos sin miedo a que me partan el pico de un golpe, y por fin, POR FIN, me han dejado de llover hostias en cada partida.

Y os digo más… banearme fue lo mejor que le pudo pasar a mi equipo. No porque les haya ido mejor, al contrario, los vi jugar sin mí y, madre mía, qué desastre. Son una panda de ciegos, parecía que estaban jugando con la pantalla apagada. ¿Lluvia? ¿Qué es eso? ¿Sin mí no sabéis ni hacer surf? Increíble.

Así que aquí va mi consejo: seguid baneándome. En serio. Dadme otra semana de descanso. Estoy a nada de comprarme una tumbona y relajarme en la costa de Alola. Porque, seamos sinceros, el combate es duro… pero la vida sin él es mucho mejor. Pray for Pelipper”

Desde nuestro humilde medio, solo podemos recomendarle a Pelipper que se eche protector solar, porque si sigue sin jugar, lo próximo que va a tener es un bronceado de campeonato.

Y así cerramos esta edición, recordándoos que en la Slowking League los verdaderos protagonistas no son los entrenadores… son las víctimas.

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